El abismo de la página en blanco. El bloqueo del escritor bajo el prisma cinematográfico (y II)

(Continuació del post anterior)

DOLOR

Donald Newlove decía que “La idea de que las mejores obras literarias surgen de la soledad y la desesperación magnificadas por la bebida es típica de adolescentes que no quieren crecer”. A lo largo de los años se ha extendido una idea que, a resumidas cuentas, viene a decir que el arte más elevado suele estar producido por las almas más atormentadas, que los genios más autodestructivos se pasan a la bebida y a las drogas para intentar llegar a un nivel superior que sin ellas no podrían alcanzar nunca. Es en Barton Fink donde mejor se ve plasmada esta idea gracias al comentario de su personaje protagonista cuando explica su particular filosofía de la vida

“No puedo empezar a escuchar a los críticos, y no puedo besarme a mi mismo por mi propio trabajo. Un escritor escribe de sus entrañas, y sus entrañas le indican qué es bueno y qué es… meramente adecuado”. (Barton Fink)

El convencimiento de que el origen de su capacidad literaria sea el dolor que lleva dentro está muy arraigada en el personaje de Fink. Sin embargo, tener esta visión –errónea- no lo salvará de padecer más adelante su particular crisis creativa. La verdad de todo esto es que los escritores afligidos crean su obra a pesar de sus debilidades, no a causa de éstas. Kafka creó grandes obres a pesar de su conspicuo auto odio, no a causa de él. Convirtiendo su lucha interior en la materia prima de su obra, logró una gran victoria.

SOLEDAD

“All work and no play makes Jack a dull boy”.  (“Mucho trabajo y poca diversión hacen de Jack un tipo apagado”)

 

En El Resplandor, esta frase, mecanografiada una y otra vez, rellena los tres-cientos folios del manuscrito que el ya trastornado Jack Torrance teclea en el clásico lugar del escritor bloqueado: un hotel vacío en la montaña. Para plasmar la crisis, Kubrick nos muestra grandes planos generales de la sala de estar del hotel y la figura de Jack, pequeña, en un rincón. Sin duda el director utiliza las enormes habitaciones del hotel para referirse a la mente vacía del protagonista. Si el alcohol era el primer recurso del escritor bloqueado, podemos decir que la huida hacia un lugar solitario es el segundo, a pesar de que muchas veces pasa por delante del primero. En la vida real esto también sucede. El guionista que vive en la ciudad y se va a trabajar una temporada en su casa de campo para evitar los ruidos exteriores, el poeta que se va a la montaña para pensar con tranquilidad. En las películas, en la gran mayoría de ellas, los personajes disponen de un sitio aislado o tienen algún contacto que les deja su casa por un tiempo. En la película La Piscina (Swimming-pool, François Ozon, 2003) su protagonista, Sarah Morton –interpretada por Charlotte Rampling-, es una escritora inglesa de novelas policíacas que viaja hasta la casa de campo de su editor, en Francia, con el fin de encontrar la inspiración para su nuevo libro, puesto que su mente está bloqueada. Su estada en esta casa –con piscina- desencallará su mente y la escritora logrará volver a escribir de nuevo.

A pesar de ser uno de los recursos más utilizados, irse al campo o a la montaña nunca es una garantía de éxito. La soledad de estos lugares puede hacer trabajar la mente demasiado y, junto a la angustia de no poder escribir nada, puede provocar alienaciones mentales de todo tipo. En La Ventana Secreta (Secret Window, David Koepp, 2004), Johnny Depp interpreta a un escritor en apuros recién divorciado que vive en una casa de madera en medio del bosque. Su vida en soledad, su todavía obsesión con la que ya es su exmujer y su crisis creativa –derivada de esta obsesión- acaban por llevar al escritor, Mort Rainey, hacia la senda de la locura, llegando a la esquizofrenia y creándose un alter ego psicópata –interpretado por John Turturro- que le termina inculcando la idea de matar a su exmujer con el fin de tener un buen final para el libro que intenta escribir.

IMMADUREZ

Una de las piedras angulares del bloqueo del escritor es el fenómeno de la eterna juventud. Muchas personas, al no escribir, obedecen la perentoria orden interior de no definirse, de no crecer, de no evolucionar. Muchos artistas tienen la extraña sensación y actitud de no pertenecer aún a la vida real. Este aspecto lo podemos ver de una forma muy lúcida en Fellini Ocho y Medio en la figura de Guido Anselmi, un hombre que pasa por una profunda crisis creativa y también personal, un hombre inmaduro cuya realidad se está desmoronando a su alrededor.

Otra gran película que habla sobre la eterna juventud es Desmontando a Harry (Deconstructing Harry, Woody Allen, 1997) que en ciertos aspectos es una evidente deudora de la forma y del fondo de la cinta del director italiano. Harry Block –como vemos Allen ya juega con el apellido de su personaje protagonista- es un escritor de éxito que ha basado toda su carrera literaria en describir en sus novelas las relaciones sentimentales por las que ha pasado.En un momento concreto de la película Allen hace gala de su originalidad llevando a cabo una solución formal muy interesante con el objetivo de plasmar el estrés i el caos que habita en la mente de Block: desenfocando al protagonista.

Harry Block es un puer aeternus genuino. Es un hombre inmaduro, egoísta y paranoico –muy típico de las pelis de Woody Allen- incapaz de controlar su vida personal. Su incapacidad para madurar, para ser un adulto con responsabilidades, provoca que sus relaciones se atrofien. Después de años con la misma conducta aparece el momento en el que todo implosiona; el momento de la crisis creativa.

A lo largo de este análisis hemos ido viendo distintos factores causantes o condicionantes del temido bloqueo creativo. Son factores retratados por obras cinematográficas; por lo tanto, las semejanzas con la vida real son importantes, pero no totalmente equivalentes. Seguro que hay infinitos aspectos que acaban llevando a una crisis creativa, tantos como seres humanos hay en el planeta. Las películas, sin embargo, han tratado seguramente los que mejor se ceñían a un guión cinematográfico, o los que mejor plasmaban lo que realmente el director quería trasladar al espectador. La mayoría de los ejemplos estudiados consiguen hacer llegar al gran público un tipo de crisis que, aunque parezca más superficial que otras, puede provocar un auténtico calvario a quienes la padecen. Y sino que se lo pregunten al personaje del guionista Charlie Kaufman –Nicholas Cage en Adaptation-.

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